viernes, junio 30, 2006

El fin de un proceso


Con la eliminación consumada y ya en conferencia de prensa, José Néstor Pekerman sin mencionar la palabra "renuncia", dió a entender que su ciclo como entrenador de la Selección Argentina ha finalizado. Tal vez en caliente, tal vez no, Pekerman ha asumido con esta declaración que es el responsable primario de la no continuidad de nuestra selección en este mundial.

Salvo contadas ocasiones (debut ante Uruguay, primer tiempo ante Brasil en Eliminatorias y la goleada a Serbia) se hace complicado encontrar buenos partidos en esta era que acaba de finalizar. Quizás esta eliminación duele porque a partir de aquel buen rendimiento ante Serbia se creó una ilusión desmedida, pero a decir verdad, este equipo fue muy irregular en su rendimiento, a saber:

Ante Costa de Marfil se puso rápidamente en ventaja para luego cederle la iniciativa a un rival limitado y entusiasta que logró descontar faltado cinco minutos y hasta puso en duda el triunfo.
La goleada a Serbia fue el punto máximo de rendimiento ante un rival conflictuado internamente, por lo que había que mantener los pies sobre la tierra, pero ya el favoritismo empezaba a pesar...
Con Holanda fue un entrenamiento de lujo, con suplentes de ambos lados, pero ya se notaba una merma de rendimiento, acentuada en el partido ante los Mexicanos, en donde no se jugó nada bien y se ganó merced a un rápido empate y a un zapallazo de Maxi Rodríguez.

En cuanto al cotejo de hoy, fue acertada la idea de Pekerman en el planteo, pero le faltó lo fundamental: rematar al arco. Se pudo anular a Alemania pero falló Riquelme y eso fue clave, cargándose Carlitos Tévez el equipo en ataque. Sin patearle a Lehmann, Argentina controlaba el partido en el medio. En el segundo tiempo y tras el gol de Ayala, ahí viene un error conceptual: en vez de liquidar a un rival que estaba groggy, se optó por "bajar la persiana" muy temprano. Klinsmann lo entendió y mandó a la cancha a Odonkor (una pesadilla) para que desborde y tire centros. Tras la lesión del Pato Abbondanzieri (de gran mundial, perdón Pato!) se le cayó la estantería a Pekerman, porque perdió un cambio con el ingreso de Franco, y ahí no supo leer el partido, porque pensó en defender con la altura de Cruz en lugar de un extenuado Crespo, y no buscó ganarlo ni con Messi ni con Aimar para explotar las debilidades de los defensores teutones. Y el ingreso de Cambiasso por un apático Riquelme (el gran fracaso de esta selección) denunció la intención: aguantar y ver que pasa en una contra. Pero algo falló y Klose (lo advertimos en post anteriores) igualó con un cabezazo. El gol fue un balde de agua fría y Argentina en el suplementario recién se dió cuenta que podía ganarlo, pero ya era tarde. Los penales esperaban, y ahí la precisión alemana pudo más al ejecutar y la intuición de Lehmann hizo el resto al atajarle los disparos a Ayala y Cambiasso para mandar a Argentina de vuelta sin haber conocido la derrota, pero con un regusto amargo de que se podría haber avanzado a semifinales. No lo ganó Alemania, lo perdió Argentina sin lugar a dudas, y Pekerman lo sabe bien, no es casual su declaración, llama la atención que no se lo haya comunicado ni a Grondona ni a los jugadores.

Es prematuro hacer un balance, pero queda flotando en el aire la sensación de que este equipo estaba en una segunda línea de aspirantes al título y que esos seis goles a Serbia terminaron siendo perjudiciales, ya que nunca más la Selección repitió aquella actuación, más bien fue decreciendo en su juego hasta llegar a este final, triste pero merecido si se quiere, Pekerman pagó su falta de ambición de la forma más cruel, en los penales, y hoy todo un país no tiene consuelo...gracias por nada, estimado José (igual la última palabra es de Don Julionne, no olviden eso...)