viernes, marzo 31, 2006

¿Pudimos ser como Blanquiceleste?

Ahhh, sutil diferencia con los empleaditos de Marín, ellos aceptaron su realidad y vendieron el sentimiento, en cambio nuestra gente resistió y se negó a entregar la historia a manos de los inversionistas suizos de ISL. A continuación, algunas consideraciones interesantes acerca del frustrado proyecto impulsado por Fernando Miele...

En el caso de San Lorenzo, la oferta de 13 millones de dólares anuales durante diez temporadas obtuvo la aprobación de la Comisión Directiva y de una polémica asamblea, cuyo resultado derivó en una causa judicial y un fallo de no innovar, lo que ocasionó la posterior decisión de ISL de romper el contrato, posición rechazada por el club y especialmente resistida por Miele, que operó a favor de la empresa hasta que se vió acorralado y debió aceptar el resultado adverso. Lo que vino después es sabido por todos: el default económico del país y el gravísimo endeudamiento que contrajo San Lorenzo en la última etapa de Miele en la presidencia... ¿por que la postura del ex presidente en favor de los Suizos, se preguntarán ustedes? simplemente por esto...

El negocio del gerenciamiento tiene un 'secreto': se basa en la evasión de impuestos. El "club social y deportivo" es una asociación civil sin fines de lucro que no paga impuestos.

La particularidad del gerenciamiento de Quilmes, como los contratos del "merchandising" de Boca y San Lorenzo en su momento, es que todos los órganos de la institución -su Comisión Directiva, su asamblea de socios, su asamblea de representantes- siguen en funcionamiento. En una palabra, el club sigue siendo una asociación civil eximida de impuestos… pero los beneficios se los lleva un privado. El contrato que hizo aprobar en forma fraudulenta Miele para que entrara al club ISL, decía, en su punto 2-8, que "las partes trabajarán juntas de buena fe para mantener el estado legal exento de impuestos de San Lorenzo" Más claro, imposible...


Gracias a Dios, los que resisitieron el día de la asamblea, merecen nuestro respeto eterno, ya que por su accionar, evitamos caer en manos de estos buitres. La gloriosa historia de San Lorenzo de Almagro no se negocia ni se vende. Lástima que de Blanquita no podemos decir lo mismo...